viernes, 13 de octubre de 2017

Cuando sueñas


¿Cuántas veces has nacido?



¿Qué es nacer? Se puede nacer de muchas maneras y nacer muchísimas veces. Cada vez que algo en tu vida cobra un nuevo sentido, cada vez que lo inesperado llama a tu puerta. Se puede nacer cuando decides que salir por una ventana es mucho más divertido. Cuando dejas de caminar en el sentido de las agujas del reloj y abandonas la circunferencia para crear un eclipse.
Me encantaría nacer una y otra vez, pero nacer feliz.
Esta es la historia de dos emprendedoras que se reinventaron. Y no por culpa de la crisis, sino gracias a ella.
El agotamiento por la escasez laboral, cinco años estudiando psicología, dedicados a un futuro que se estanca tras puertas cerradas. Y es que, ‘no hay trabajo’. Donde dejar esa energía que les mueve, los deseos de ser útil, de abrirse camino, esa ambición por la excelencia. ¿Cómo se apacigua la energía y las ganas de hacer?
La derrota nunca fue una opción para estas jóvenes emprendedoras.
Nunca se levantaron, porque nunca se cayeron. Empezaron como tantos otros, de voluntarios donde y como podían. Se llenaron de gratitud y experiencia, pero no de un sueldo del que vivir. Dos años estuvieron colaborando en una fundación, que trabaja con niños con trastornos del espectro autista.
Estas dos jóvenes: malagueña y gaditana, necesitaron solo una idea, una buena idea en la que nadie había pensado antes. Y crearon la empresa Divexa, donde desarrollan y potencian al máximo las habilidades y fortalezas de los niños especiales: con trastorno por déficit de atención con/sin hiperactividad, altas capacidades intelectuales, trastorno espectro autista, síndrome DOWN. La diferencia es que lo hacen mediante un trato personal, esa es su fortaleza, se desplazan hasta la misma casa del niño, en un entorno conocido y cómodo para él. De ahí, su singularidad. Es un encuentro de tú a tú.
Es imprescindible que el profesorado esté preparado para conseguir que todos los niños se sienta bien. Divexa, también imparte talleres al profesorado, para que este siga manteniendo su profesionalidad y calidad de enseñanza, también en situaciones especiales.
En todos los colegios, hay niños con problemas comunes. Hablo de: acoso escolar, trastornos alimenticios, manejo de la ansiedad, … los centros, en general, no están preparados para combatir de una forma óptima y sin que el alumno salga perjudicado, este tipo de problemas.
Y aquí es donde volvemos a nuestras dos jóvenes, que de pronto se ven tan necesarias. Ellas con su conocimiento y experiencia, imparten en los centros escolares, talleres y cursos para enseñar a alumnos y profesores a combatir estos obstáculos, que pueden llegar a ser una carga importante para el niño, el colegio y la sociedad.
La misma línea siguen al impartir talleres de técnicas de estudio, enfocándose en lo más importante para ellas: que el alumno vaya hacia adelante.
Una de sus últimas colaboraciones fue en la asociación Autismo sur, en un taller de ocio inclusivo con los niños de respiro familiar.
Cuando a ellas les preguntas ¿Os gustaría colaborar? Ya tienen un sí preparado. Como hicieron cuando les pedí que colaboraran con mi línea de Cuentos Educativos-Infantiles, (‘Quejoncete y Soñador’, ‘¡Qué susto!’,...).
Hay personas que llevan la profesión en el alma. Estas dos jóvenes, son un ejemplo de ello. Lo demuestran día a día implicándose en mejorar la sociedad de una forma voluntaria y generosa. Ahora, ellas abren puertas, que otros en su lugar habrían cerrado.
Tania y María José, emergieron de sus cenizas, como el fénix, de un: ‘ya no puedo caer más bajo’, en un país en declive. Y ahora se dedican a lo que más les gusta hacer en la vida: ayudar.
Estas jóvenes psicólogas volvieron a nacer con este proyecto, pero también vuelven a nacer los niños a los que tratan. De pronto, aprender, se reduce a la forma correcta de trasmitir... qué bien se siente uno cuando le entienden…

jueves, 12 de enero de 2017

¿Has soñado alguna vez que te llovían quesitos?






































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miércoles, 21 de diciembre de 2016

Momentos de: ¡Qué susto! (Pag. 2)


¡Comparte un recuerdo con tu peque!


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martes, 20 de diciembre de 2016

Momentos de: ¡Qué susto! (Pag. 1)


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sábado, 24 de septiembre de 2016

Para papis y mamis comprometidos con la enseñanza

Amigos y amigas, tengo el placer de informaros acerca de mi nuevo proyecto.

Me propongo estimular a los niños, mostrarles un entorno realista donde poder verse reflejados, y aprender. Ese es el objetivo que me he marcado. Gracias a la colaboración de la empresa Divexa, creada por psicólogas emprendedoras, estoy creando una colección de cuentos educativos para niños entre cinco y ocho años. Cuentos para divertirse, para entretenerse, para aprender y sobre todo para lo que más nos preocupa a los padres: mostrarles como enfrentarse a situaciones en su entorno escolar y familiar.

¿Tienes una necesidad especial?
Divexa es una empresa especializada en niños con necesidades especiales, para papis preocupados Divexamalaga@gmail.com, de mi total confianza.


lunes, 1 de agosto de 2016

Todos tenemos derecho a llorar


    Luisa estaba tan cansada, que su tercer bostezo ocupó casi toda su cara.
    Pedro, sentado a su lado e igual de aburrido, abrió también la boca tanto como ella. En medio de su bostezo vio como una lágrima de sueño caía por la mejilla de Luisa y otra estaba a punto de salir.
    –¿Puedo probar tus lágrimas? –le preguntó, casi emocionado.
    Luisa le miró extrañada.
    –Es que nunca he probado una lágrima que supiera a algodón de azúcar.
    –Mis lágrimas son saladas, como las tuyas –se rió Luisa.
    –No es verdad –se enfadó Pedro– mi padre dice que las niñas pueden llorar porque sus lágrimas saben a algodón de azúcar y los niños no lloran porque sus lágrimas son saladas.
    Luisa cogió la mano de Pedro y mojó uno de sus dedos con la lágrima que acababa de salir.
    –Pruébala –le invitó.
    Pedro se metió el dedo en la boca, convencido de que la lágrima sería dulce. Primero puso cara de sorpresa y después sonrió.
    –¡Somos iguales! –Pedro se sentía feliz–, qué tontería, lágrimas de algodón. Se lo tengo que contar a papá, ahora podrá llorar cuando quiera.



martes, 19 de julio de 2016

No normalicemos el acoso escolar. No es una opción

Los padres somos los que podemos ayudar a nuestro hijo, mejor que nadie.

Somos los que más lo conocemos y no podemos acomodarnos y pensar que siempre todo va bien, porque no es real.
Observarlo es lo que nos puede decir como se encuentra nuestro hijo. Hay que ver de qué humor llega del colegio, cuales son sus amigos, con quien se pelea o enfada, cambios de humor, una repentina falta de respeto, cambio de comportamiento, empeoramiento en las notas, todo es indicativo de que nuestro pequeño está pasando por algo, quizá sea parte del ciclo natural de su edad y quizá no.

El maltrato en los colegios es, por desgracia, habitual, pero no debemos verlo como tal, sino como un fallo en la educación que hay que cambiar. Un comportamiento que se repite a lo largo del tiempo y busca hacer daño, destruir, contrariar y humillar, no podemos catalogarlo como 'cosa de críos', es un maltrato en toda regla. El maltrato no es solo el daño físico, también es la intimidación psicológica, insulto verbal, rechazo social.  Y siempre repercute en el comportamiento de la víctima, por ello es tan importante la observación.

Los niños que pasan por esta traumática experiencia sufren una gran inseguridad.
Su comportamiento cambia, unos se sienten ansiosos, reaccionan de manera agresiva y desafiante. Otros, sin embargo, sufren en silencio el ataque del agresor.

No cometamos el error de pensar: 'Sí del colegio no llegan quejas, todo está bien'.


sábado, 16 de julio de 2016

¿Podemos evitar el estrés a nuestros hijos?


Ahora que veo a mis hijas en la universidad y en los últimos años de instituto, con una acumulación de estrés que no es normal, pienso ¿Y si de pequeñas hubiese enseñado a mis hijas a relajarse? Demasiadas veces las he visto llorar nerviosas, una buena charla y una tila es lo único que he podido hacer y no es poco, pero...¿Y si hubieran tenido las herramientas para no llegar a ese estrés?
Hoy la vida nos brinda oportunidades, solo tenemos que alargar la mano...


http://www.laeducacioncuantica.org/educacioncuantica/SEducacionCuantica?PN=16&PE=2&WEBLANG=1&VOLNOT=noticia0&VOLTIP=-1&VOLPAG=1&NOTICIA=677#noticia

jueves, 30 de junio de 2016

La educación de nuestros hijos... en nuestras manos


La educación de nuestros hijos comienza mucho antes de su nacimiento. Comienza cuando empezamos a interesarnos y buscar información que nos de luz sobre estos temas.
Nadie nace sabiendo, pero todos podemos aprender, ese es el lema que debería acompañarnos desde el momento en que sabemos que vamos a ser padres, o incluso antes. El simple hecho de saber que un pequeño ser viene al mundo, despierta nuestra curiosidad, al cómo será, como seré yo como madre o padre. Empezamos a pensar en el nombre, algunos buscamos que tenga un significado, otros simplemente que suene bien,… pero sobre todo empezamos a sentir curiosidad por el desconocido mundo que rodea al bebé. Nos advierten de los días de insomnio, de nuestro tiempo que se convierte en su tiempo, del cambio impresionante en nuestra vida, del amor incondicional que vamos a sentir y empezamos a comprar libros que sacien nuestra curiosidad. Sin embargo, nada nos prepara para lo que va a venir: el milagro de la vida. Un milagro del que seremos responsables siempre, y no importa cuántos años hayan pasado. Es imprescindible ser conscientes de que la educación tiene consecuencias y estas marcarán su vida.
Nuestro objetivo es muy claro: prepararlos para la vida ¿Pero cómo los preparamos para descubrir el mundo y que el mundo camine a su lado y no por encima, ni por delante?

La sociedad en la que vivimos tiene un peso muy considerable, pero no todo nos gusta de nuestro entorno. No vamos a poder cuidarle de todas las influencias externas, ni siquiera de nosotros mismos. Pero podemos contribuir a cambiar lo que no nos gusta: El derecho de un niño a jugar con muñecas y el de una niña a ser el médico y no la enfermera. Llorar sin que te tilden de nenaza, como si fuera despectivo ser mujer y solo pudieran llorar ellas, como si la sensibilidad fuera una debilidad y mereciera un castigo.

La educación que la sociedad ofrece a nuestros hijos en muchos aspectos hace aguas, y esto hay que cambiarlo. Tenemos que ser nosotros, los padres, los que demos los primeros pasos.
Seguimos dividiendo los colores por sexo, seguimos comprando juguetes también por sexo y seguimos leyéndoles cuentos de princesas que esperan a que un príncipe valiente les rescate. El mundo no está lleno de princesas, sino de niños y niñas que tienen que vivir en un mundo muy real, que tienen que enfrentarse a su primer día de guardería, a su primer día de colegio, a aprender a tener amigos, a compartir, a saber renunciar, a saber perseverar, a pedir ayuda, a entender los peligros, a afrontar los retos,… es un mundo de aprendizaje vertiginoso. Nuestros pequeños son esponjas que absorben conocimientos sin parar y una estupenda manera de inculcar y de afianzar estos conocimientos es por medio de una buena lectura, que les hable de amor, de amistad, de cómo enfrentarse a los problemas, de cómo resolverlos.
Hoy somos conscientes de la importancia de los cuentos y del mensaje que se transmite en ellos.
En la actualidad, los divorcios y la agrupación de parejas con niños son muy comunes, ¿cómo vamos a contarles cuentos acerca de perversas madrastras?
Después de tanta violencia de género y desigualdad laboral ¿cómo vamos a transmitir a nuestras hijas e hijos que la solución de todo llegará a lomos de un príncipe montado a caballo o que la misión de nuestros niños sea convertirse en los protectores de una hermosa princesa?

Todo esto está cargado de desigualdad, de conformismo, de ego, de imposición de roles.


Cuando el papel de sus vida, debería ser un maravilloso misterio por descubrir.